Desde hace algunos años, en nuestro país, se han venido impulsando diversos esfuerzos para comprometer acciones en procura de construir un desarrollo nacional en armonía con el ambiente.  Lo anterior se ha materializado en esfuerzos por crear más áreas protegidas, promover la educación ambiental y en la década del noventa del siglo pasado se comprometió tanto el estado como la comunidad civil en un proceso de definición de una Política Ambiental que permitiera facilitar una  visión futura de desarrollo con sostenibilidad ambiental.

Estas iniciativas, de una u otra manera, son coherentes con los grandes lineamientos de Estocolmo 72, Belgrado 75, Tbilisi 77. Es así que  muchos costarricenses visionarios, se han dado a la tarea de buscar e implementar diferentes formas de armonización con el ambiente que  puedan garantizar su sostenibilidad y disfrute para  las generaciones presentes y futuras, haciendo del  criterio “Calidad de Vida” un objetivo impostergable a alcanzar.

En 1987 se formulan las Estrategias de Conservación para el Desarrollo Sustentable (ECODES). El Ministerio de Ambiente y Energía  (MINAE) se consagra, en estas estrategias, como el ente rector en la orientación y planificación del desarrollo sostenible para Costa Rica.   En materia ambiental debe impulsar y apoyar la investigación, la conservación y el uso racional de los recursos naturales, los hidrocarburos, la minería y los desarrollos energéticos (pág. Webb minae.go.cr).

En efecto,  en el Plan Nacional de Desarrollo Humano 1998 – 2002, propuesto por este ministerio, quedó plasmado la exigencia de  enfrentar los desafíos, aprovechar las oportunidades actuales y reactivar la economía del país con estabilidad, equidad y sostenibilidad.

Algunas de estas políticas, vigentes  para el año 2003,  han inspirado el compromiso de la ASOCIACIÓN DE DESARROLLO EDUCATIVO DE EMPLEADOS DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL por la sostenibilidad del planeta, mediante una progresiva alfabetización ambiental de niños(as) y adolescentes, enmarcados, como se dice más adelante, por  gran aula verde, llamada Monte Cantor. Entre estas políticas podemos señalar:

  • Promover la conservación, investigación y el uso racional y sostenible de los recursos naturales.
  • Velar por la conservación y protección de la atmósfera.
  •  Prevenir y mitigar los impactos ambientales generados por las actividades de desarrollo que puedan afectar la calidad de vida de los habitantes del país.
  • Establecer políticas y estrategias para la conservación y uso racional de los recursos naturales renovables, bajo los preceptos del desarrollo sostenible (Investigación, Biodiversidad, Fauna, Prevención de incendios, Educación Ambiental).
  •  Impulsar el ordenamiento ambiental, jurídico y político institucional de las Areas Silvestres Protegidas y su entorno, con énfasis en el equilibrio social, conservación de la biodiversidad y prioridad de adquisición de tierras.
  • Fortalecer el liderazgo internacional de Costa Rica en el campo de la protección ambiental.
  • Velar por la protección y  uso racional de los recursos naturales y por un ambiente sano y ecológicamente equilibrado.
  •  Incorporar la perspectiva de equidad de género en las acciones de la institución. (pág. Web:  www.minae.go.cr)

Debemos, además, sumar a los anteriores indicadores, el principio #3 de ECODES que  a la letra dice así:  “Para contribuir al logro de los objetivos de la Estrategia Nacional de Conservación se debe incluir la Educación Ambiental dentro de los programas del sistema educativo, en todos los niveles” (Quesada, C., 1990, p. 134).  Como asociación, sin fines lucro, nos hemos propuesto llevar hasta donde se pueda este mandato educativo.

Se debe evidenciar, también, que  en la década del noventa, el Ministerio de Educación Pública definió que su eje curricular de política educativa era la ecología. Por tanto,  en la Política Educativa del Año 1994, denominada política educativa hacia el siglo XXI, quedan debidamente establecidos los ejes del desarrollo sostenible: ambiental, económico, social, de sostenibilidad y ético, considerados en la propuesta de programa de estudio (Oviedo, R., 1997 citado por Solís et al., 1998, p. 35).  Iguales esfuerzos por introducir la Educación Ambiental en la cultura costarricense se siguen suscitando, tal es el caso en 1998 en la Estrategia Nacional de Educación y Extensión Ambiental, así como en 1999 con la Estrategia Nacional de Conservación y Desarrollo Sostenible de la Biodiversidad (Zúñiga Ch. 2000, pág.22).

Con base en lo muy someramente indicado, el 13 de agosto de 1991, se constituye la Asociación de Desarrollo Educativo de Empleados de la Universidad Nacional,  que de inmediato emprende las gestiones necesarias para cubrir los requisitos administrativos y académicos que hicieron posible la apertura del proyecto denominado Centro Educativo Universitario para Niños y Adolescentes, que inició con el nombre de Escuela Universitaria para Niños.

La característica fundamental de esta asociación es la de ser una Organización autogestionaria, sin fines de lucro, que se ha propuesto impulsar un modelo de integración de proyectos educativos  en procura por fomentar el desarrollo humano sostenible desde la educación ambiental, la conservación, la protección y la recuperación del medio ambiente en su micro espacio ubicado dentro del Área de Conservación de la Cordillera Volcánica Central.

Cabe señalar finalmente, que  con el transcurso del tiempo, la ASOCIACIÓN DE DESARROLLO EDUCATIVO DE EMPLEADOS DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL ha ido identificando y diseñando  un quehacer ambiental mucho más amplio que la específica educación formal cristalizada, durante los últimos veinte años, en nuestro complejo educativo conocido por sus siglas como CEUNA (Centro Educativo para niños(as) y adolescentes).